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Fútbol

Mascherano siempre está

“Cuando seas entrenador, vas a querer poner a todos los centrocampistas en tu equipo; es la mejor manera de que el equipo juegue bien”. Estas palabras se las dedicó Pep Guardiola a Javier Mascherano (Argentina; 1984) antes de su estreno como central del Barcelona, el 12 de abril de 2011, ante el Shakhtar Donetsk y en partido de Champions. A partir de ese momento, El Jefecito dejó el centro del campo y se estableció como uno de los referentes en la defensa azulgrana. Su enorme sentido táctico y su inteligencia para leer el juego fueron las claves para su adaptación a la nueva función. Él le agregó nervio, intensidad en la presión, un despliegue físico sin reservas y el buen desplazamiento del cuero.

Desde su llegada al club, en agosto de 2010, el argentino entendió su papel en el equipo —“lo importante es que en mí currículo salga que he jugado en el Barça”, explicó a la dirección deportiva azulgrana—: sumar siempre, tanto si pisaba el césped como si calentaba banquillo, bien como suplente de Busquets al inicio, bien como recambio de Puyol y Piqué, después. Referente absoluto en la selección argentina, donde ejerció de capitán hasta que Alejandro Sabella le dio el brazalete a Messi, Mascherano aceptó con hidalguía su rol. Respetado y querido en el vestuario, a fuerza de buenas actuaciones y compromiso, ha sabido ganarse el cariño de la afición en el Camp Nou. “Lo normal es que Puyol y Piqué sean los titulares siempre que se encuentren bien”, repite una y otra vez. Pero lo normal un día dejo de serlo y, durante parte de la pasada temporada, Guardiola escogió al Jefecito antes que a Piqué, como Vilanova, en la vuelta de octavos de la Champions contra el Milan (4-0), el partido más importante del año hasta la fecha, también le dio carrete sobre la figura de Puyol, ahora operado.

A su capacidad para reinventarse le acompaña un gran sentido de autocrítica. “No puedo permitirme esa clase de errores”, explicó después de duelo ante el Milan. Resulta que calculó mal una anticipación en la medular y permitió que Niang se plantara solo delante de Valdés tras una carrera de más de 40 metros. El balón se estrelló en el poste y el argentino respiró, pero no se contentó.

La defensa adelantada del Barça favoreció su adaptación como central, pero a la vez, en ocasiones, le expone a algún desliz propio de un novato en el puesto. En los últimos tres cursos en Europa, ha sido el que más partidos ha disputado en el Barça (28), con un promedio de 6,8 balones recuperados. La estadística cobra importancia al compararla con las de Piqué (23 encuentros y 6,3 recuperaciones) y Puyol (21 y 3,8).

Probablemente, su única cuenta pendiente sea el gol, una suerte que aún no ha podido celebrar vestido de azulgrana. La capacidad goleadora del Barcelona es avasalladora: 190 dianas en toda la temporada (90 en la Liga, 15 en la Champions, 21 en la Copa y cuatro en la Supercopa). Sin embargo, Masche apenas pisa el área rival, siempre priorizando mantener su posición atrás. En toda su carrera lleva anotados cinco goles (uno en River, dos con el Liverpool y otros dos con la albiceleste) y ya han pasado más de tres años desde la última vez que vio puerta. Hoy, frente al PSG, nadie duda de que será el complemento de Piqué, que estará como siempre que se le necesita.

Periodista deportivo

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