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Fútbol

Frío, técnico y con gran golpeo

Arturo Salah, un viejo compañero de Manuel Pellegrini, auspició el fichaje para el Málaga de Pedro Morales, el volante que tumbó el sábado al Rayo en Vallecas con dos asistencias y un gol (1-2). Salah y Pellegrini comparten el mismo gusto futbolístico, herederos de Fernando Riera, extécnico de la selección chilena y del Benfica. Y volantes organizadores como Pedro Morales (Viña del Mar, Chile, 1985) entran en sus planes: frío, técnico y con un gran golpeo a balón parado. Lástima que no haya sido inscrito para la Champions al haber ocupado las plazas las otras tres incorporaciones del mercado inviernal: Lugano, Piazón y Antunes. El Málaga recibe crecido el miércoles al Borussia Dortmund, otro tren a toda marcha tras ganar al Stuttgart en la Bundesliga (1-2), convencido de que este es su año en Europa.

Morales llegó gratis en enero al Málaga porque el Dínamo de Zagreb lo había dejado libre, fracasado en su intento de cubrir el vacío de Luca Modric. De ahí que lo devolvieran cedido al Universidad de Chile. Salah y Pellegrini jugaron en el Universidad de Chile, estudiaron juntos el curso de entrenadores y volvieron a compartir vestuario cuando el primero fue seleccionador chileno, en la Copa de América 91, y se acordó como ayudante de su amigo Manuel. Salah entrenó a Morales en el Huachipato, el club de Concepción patrocinado por la compañía de Aceros del Pacífico, entidad pequeña pero rica, acusada tradicionalmente de falta de carácter. El mismo sambenito ha pesado sobre Morales, sin haber triunfado en la Roja pese a que, en la sub 23, firmó un gol de bandera desde el centro del campo ante Costa de Marfil en el torneo de Esperanzas de Toulon. El extraño fichaje por el Dínamo de Zagreb supuso un parón para él que solo Pellegrini, experto en estirar carreras estancadas, puede revertir en La Rosaleda.

Periodista deportivo

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