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Fútbol

Una renovación excepcional

“Es un momento histórico, un periodo ideal que puede servir para dar estabilidad al club”, dicen en el Atlético para explicar por qué, por primera vez desde que la familia Gil se hizo cargo del club en 1987, un entrenador firma un contrato por más de dos temporadas. Con su renovación por cuatro temporadas, Diego Pablo Simeone ha abierto una vía que no lograron ni el icónico Luis Aragonés, ni el venerado Radomir Antic, que logró el doblete en 1996 ni Quique Sánchez Flores, el técnico que reabrió las vitrinas del club 14 años después con la conquista de la Liga Europa de 2010. “Este tiene dos cojones para permanecer en el candelero el tiempo que sea”, exhortan sobre Simeone en los despachos del Calderón. Según fuentes del club, existen cláusulas liberalizadoras por una y otra parte. Además, existe un pacto de palabra de que si Argentina requiere sus servicios, el club facilitará su salida. Fueron los dirigentes del Atlético los que pusieron sobre la mesa desde el inicio de la negociación la posibilidad de firmar un contrato duradero.

En los 26 años de los Gil al frente del club, solo César Luis Menotti, el primer elegido por el difunto cabeza de familia, estuvo cerca de un contrato similar en duración al de Simeone. Menotti llegó a Madrid en el verano de 1987 para firmar por tres temporadas, aunque a última hora solo firmó por una. Desde entonces, más de 30 técnicos de todos los perfiles se han sentado en el banquillo del Calderón. La mayoría de paso efímero, la mayoría devorados por una institución que ha sobrevivido en el alambre, al infierno de dos años en Segunda y a una intervención judicial, y con la continua sensación de vivir al día, con todavía algunos de sus directivos más notables suspirando de alivio cada vez que al final del mes consigue cerrar las nóminas de los empleados. Por todo lo anterior, estos cuatro años que ha firmado Simeone suponen una renovación muy significativa en la reciente historia del Atlético. Es el mayor gesto de estabilidad, no solo deportiva, sino también institucional que se recuerda en la era Gil y Cerezo. Tampoco el fútbol español en general tiene por costumbre extender contratos de tanta duración.

Más que pacificar la entidad, El Cholo ha supuesto una argamasa que ha fundido a la grada con el equipo y ha rebajado las protestas de la hinchada hacia el palco por los grandes resultados obtenidos. Los seguidores colchoneros le ven como a uno de los suyos, un corazón rojiblanco que jamás les traicionaría como representante mayúsculo de sus sentimientos.

Esa condición de intocable entre los seguidores también le ha valido al técnico para escorar a los dueños del Atlético en todo aquello que creyera conveniente para la buena marcha del equipo. Que Simeone conoce los entresijos y la fibra del club lo resume la frase que dijo en una reciente entrevista a El País Semanal: “Me preparé para volver, sabía que me llamarían en un momento de dificultad”. La conquista de la Liga Europa, de la Supercopa europea, el posicionamiento del equipo en la parte alta de la tabla desde el último tramo del curso anterior-acabó sexto-, hasta el actual segundo puesto y la plaza ganada en la final de la próxima edición de la Copa del Rey son los resultados bajo los que Natalia Simeone, su hermana y agente, ha negociado un contrato al alza. Las negociaciones dieron comienzo en navidades, se desarrollaron con lentitud mientras Natalia estuvo de vacaciones en enero, y han cristalizado ahora, después de un par de meses de intercambio de correos que fueron conformando el borrador de esa ligazón tan insólita. La negociación económica quedó rápidamente zanjada y ha sido el diseño del proyecto lo que más ha estirado el proceso. Simeone quiso asegurarse de que tendría un equipo competitivo, aunque es consciente de que la situación económica del club, solo los pagos Hacienda ponen la tesorería del club en jaque, condicionará el proyecto que ha ideado al a par con el director deportivo José Luis Pérez Caminero. No fueron amigos como futbolistas, pero desde las oficinas del club aseguran que “los dos están trabajando codo con codo con gran compenetración”. Entre ambos han acordado la contratación del lateral izquierdo Insua, y la posible incorporación del mediapunta del Rayo Leo Baptistao y también son conocedores del mensaje del club: “Hay que ajustarse a la situación”. La realidad financiera llevó al club a un reciente caso histórico: del equipo que conquistó la Liga Europa en 2010 solo sobrevivieron cuatro jugadores a la siguiente conquista de 2012 , cambio de técnico incluido.

La cantera, según fuentes del club, “tiene que tomar una posición relevante por la situación económica”. Los nombres de Saúl, Manquillo y Oliver, vistos desde el club como válidos para para el medio plazo han potenciado esa idea de crecer desde una plantilla rejuvenecida. En el horizonte más próximo se encuentra la salida de Falcao, al que Gil Marín dio la palabra de facilitarle la salida, siempre que no sea al Madrid, por acceder a su petición, a la de Simeone y a la de sus propios compañeros para que continuara una temporada más. Desde el club dicen que harán un último esfuerzo por retenerle, pero a los 27 años el colombiano puede firmar este verano el gran contrato de su vida con cifras muy alejadas de las posibilidades reales de la entidad. El delantero del Liverpool Luis Suárez es el que más gusta en la casa e incluso se llegó a filtrar que la renovación de Simeone se aceleraría cuando la contratación del uruguayo quedara cerrada.

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