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Betis

Real Sociedad 2-1 Betis: Anoeta no pierde la esperanza y sueña con Europa

Un gran Oyarzabal sentencia a Setién en un partido que valía más que tres puntos

Foto: Real Sociedad


LaLiga Santander-Jornada 30

R.Sociedad2
Betis1
Ficha técnica
Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Llorente, Aritz, Muñoz (Theo, 75'); Zubeldia, Sangalli (Sandro, 62'), Merino; Juanmi, Oyarzabal, Willian José (Barrenetxea, 81').

Betis: Pau López; Sidnei, Feddal, Mandi; Barragán, Tello (Lainez, 76'), Guardado, Willian Carvalho; Canales, Lo Celso (Joaquín, 66'), Loren (Jesé, 66').

Goles: 1-0, 17' Juanmi; 1-1, 56' Canales; 2-1, 82' Oyarzabal.

Árbitro: Medié Jiménez (Comité Catalán). Amonestó a Guardado (18'), Lo Celso (19'), Llorente (24'), Barragán (43') y Zaldua (52').

Incidencias: Partido de la trigésima jornada de La Liga disputado en el estadio de Anoeta ante 16.417 espectadores
Partido por las plazas europeas el que nos esperaba en el final de esta jornada intersemanal. El equipo de Quique Setién visitaba Anoeta con la intención de no desengancharse del carro del top-7 y eliminar así un rival directo en estas posiciones que año a años están más caras. Por su parte el equipo local tenía una final por la competitividad, pues si perdía el equipo vasco se quedaba en vacaciones ya desde principios de abril. Ambos equipos con dinámicas muy extrañas y sin encontrar la regularidad en ningún momento esta temporada, eso sí, ofreciendo por lo general muy buen fútbol. 

En cuanto a las bajas importantes destacaban dos por cada escuadra, los verdiblancos afrontarían el partido sin sus dos laterales vitales, Junior Firpo y Francis Guerrero. Dos jugadores jovenes que se han convertido en poco tiempo muy importantes para el técnico cántabro. Por su parte, la Real no contaría con dos de sus señas de identidad en las últimas temporadas, dos ejes como Asier Illaramendi y Zurutuza, que no podrían afrontar el choque ante su antiguo compañero Sergio Canales.

Y pese al marcador final, fueron los visitantes los que empezaron poniendo más carne en el asador. Los béticos sabían que había cierta presión antes del encuentro, y este partido era necesario para recuperar sensaciones y creer en sus objetivos. No tuvieron grandes ocasiones, sin embargo se destacan ciertas llegadas que al menos ya causaban esa sensación de peligro al meta argentino. Sin embargo esta dinámica se vio torcida pronto, cuando en un error arbitral, la Real consiguió un corner que no desaprovechó. Pues Imanol Alguacil saco su mejor pizarra para adelantarse con Juanmi como intermediario y Oyarzabal como arquitecto. 

Tras esto la Real Sociedad con su gente se vino arriba, y el equipo se contagio mostrando frescura y alegría en su juego. Todo lo contrario que el Betis, que volvía a caer en es espesa larga jugada sin verticalidad alguna, aburriendo sin hueco, sin ningún jugador que se saliera de guión y buscara un uno contra uno. Setién estaba volviendo a perder la partida de ajedrez y no hizo nada por cambiarlo, dando fe de que tiene un equipo muy vulnerable y poco temido.

No obstante en el inicio de la segunda parte todo cambiaría, ambos equipos salieron a tumba abierta y el partido parecía de patio de colegio. Este toma y daca constante significaba por supuesto, verticalidad, que combinada con la calidad de los andaluces favorecía al cuadro visitante. Y así fue, un Tello que echaba chispas cogió la moto y no frenó hasta ver al jugón del equipo en boca de gol, el cual poco tendría que hacer para sellar el empate. Canales ponía la igualada y daba inicio al vendaval de ocasiones para ambos equipos. 

Un tramo en el que ambos equipos iban con un cuchillo entre los dientes, unos más directos y otros buscando valores más seguros. Hubo momentos para todos, pero fue la Real Sociedad la que ejerció más presión en los últimos instantes del encuentro. Willian José no dejaba de intentarlo, no obstante, un inspirado Pau López le sacó de quicio. Finalmente, el partido se rompió desde la verticalidad, de nuevo un balón robado que rompió totalmente el encuentro. Pues a pase de Juanmi, Oyarzabal, el hombre del partido, encasquetaba un golazo en el 83. Sellando así el 2-1 final, un resultado que ponía en cuestión la gestión del míster derrotado y generaba un runrun en su equipo. 

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