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Mercedes y Lotus se suben al carro de los aspirantes

En menos de dos semanas arranca el campeonato del mundo de fórmula 1 con más incógnitas de los últimos años. Según las pocas evidencias que ha dejado la pretemporada que este domingo concluyó en Montmeló, a Ferrari, Red Bull y McLaren, los tres equipos favoritos, se les une ahora Mercedes y Lotus, convertidos en la sensación de los ensayos invernales y que cuentan respectivamente con Lewis Hamilton y Kimi Raikkonen, dos fenómenos. El inmovilismo en el reglamento técnico ha difuminado las distancias entre unos y otros, y ya hay quien cuantifica en menos de medio segundo por vuelta la diferencia entre los prototipos de estas cinco escuderías. Por lo demás, esta estabilidad en la normativa también ha provocado que todo el protagonismo se lo lleven los neumáticos, más blandos que los anteriores y, en consecuencia, con una degradación mucho mayor. Así las cosas, el principal quebradero de cabeza de unos y otros radica en tratar de entender el desesperante comportamiento de unas gomas que deben tratarse como si fueran de cristal.

Red Bull. El último reto de Newey. La impresión más generalizada es que Red Bull cuenta con un coche rápido, aunque sorprendería mucho que Sebastian Vettel dispusiera de un monoplaza dominante. El curso pasado, Adrian Newey, director técnico de la tropa de Milton Keynes, tardó seis meses en encontrar el equilibrio perfecto del RB8, aunque cuando lo logró (septiembre), el alemán dio un arreón y encadenó cuatro triunfos de carrerilla. Ahora habrá que ver si el ingeniero más influyente de la F-1 consigue alargar su supremacía un poco y, en caso de lograrlo, qué vías explota y cuánto tarda en hacerse evidente. Si hasta los últimos entrenamientos, la estructura del búfalo rojo daba miedo, los ensayos de este fin de semana sembraron más dudas acerca del potencial real del RB9. “Los dos últimos días no han sido tan buenos como esperábamos”, alertó Vettel, que no quiso especificar la naturaleza de los problemas que surgieron. “Nos ha sido muy difícil realizar una lectura a nivel de puesta a punto, simplemente porque los neumáticos no son suficientemente buenos”, zanjó el tricampeón de Heppenheim, que terminó con el octavo mejor registro, a más de dos segundos del más rápido (Rosberg).

Ferrari. ‘Il cavallino’ asoma con fuerza. Fernando Alonso está contento, ha dejado atrás la frustración que le persiguió durante la mayor parte de 2012, primero por disponer de un monoplaza dos segundos más lento que el más rápido, y después, ya con el Mundial en marcha, por el calvario en que se convirtió proceso de desarrollo del F138. “Si hace un año luchamos por la corona hasta la última carrera con un coche que nos dio tantos problemas, no veo por qué no lo vamos a hacer con otro que demuestra un comportamiento mucho más normal”, dijo esta semana el asturiano, segundo el último día, a tres décimas del Mercedes. “Nosotros no sabemos en qué punto están los demás, pero lo que sí es evidente es que nosotros estamos mucho mejor que hace 12 meses”, añadía Pat Fry, director técnico de la marca de Maranello, que ya anunció que el equipo desplazará a Melbourne nuevas piezas –“la correlación de los datos entre el túnel de viento y la pista es buena”, aseguró–, y que el primer gran cambio se materializará en China, la tercera parada.

Lotus. La sorpresa que deja de serlo. Sin duda ha sido la escudería que más halagos se ha llevado hasta el momento. El año pasado, Raikkonen peleó por el Mundial hasta el último tercio del campeonato y fue capaz de ganar en una ocasión (Abu Dabi) con el E20, la base del nuevo prototipo. En la readaptación del finlandés tras su aventura en los rallies, Iceman superó todas las expectativas, hasta el extremo de ser el único integrante de la parrilla capaz de cruzar la meta en todos los grandes premios. Un contraste brutal con esta pretemporada, en la que el E21 ha demostrado ser veloz y debilucho en la misma medida, especialmente en manos del campeón del mundo de 2007. Problemas en el embrague (Jerez), roturas de la caja de cambios e incluso una gastroenteritis han impedido que Raikkonen diera más de 260 vueltas, entre los ensayos de Jerez y Montmeló, mientras que Romain Grosjean, su vecino de taller, hizo casi el doble (495). “Aunque no hemos podido rodar tanto como hubiéramos querido, estoy contento con el coche y esperando a la primera carrera”, aclaró Raikkonen, que este domingo concluyó el quinto.

Mercedes. El gran salto de la estrella. Al margen de la explosiva contratación de Hamilton, el constructor de Stuttgart es el que parece haber dado el salto adelante más importante entre las escuderías más potentes. Una mejora sorprendente si se atiende a la multitud de directores técnicos que deben cohabitar y ponerse de acuerdo, cada uno de ellos con su respectivo ego (Ross Brawn, Geoff Willis, Bob Bell, Aldo Costa), y a la espera de la incorporación en los próximos meses de Paddy Lowe, procedente de McLaren. Si Hamilton había sido absolutamente prudente hasta ahora al hablar de sus expectativas, el británico cambió su discurso a última hora e incluso reconoció que contempla la posibilidad de ganar alguna prueba, algo que sus rivales dan por hecho. El chico de Tewin fue el más rápido el sábado y su compañero lo fue el domingo. “Es evidente que hemos mejorado. El trabajo de comunicación es mucho más efectivo”, concedió Rosberg. “De todas formas”, matizó el alemán; “hay que ser muy cautos al valorar los tiempos. Sabemos a ciencia cierta que nuestros rivales no han mostrado ni de lejos su máximo potencial. Eso lo veremos en Melbourne”, cerró el hijo de Keke, campeón del mundo de 1982.

McLaren. Innovar conlleva un riesgo. Uno puede pensar que McLaren ha cometido un error de libro al hacer borrón y cuenta nueva y darle la vuelta a un coche, el MP4-27, que fue el más rápido de la pasada temporada. En Woking, sin embargo, consideran que partir de una base completamente nueva les ofrecerá un recorrido mucho mayor en el desarrollo, con más margen de mejora, mientras que haber optado por una línea más continuista habría facilitado las cosas a corto plazo, pero, probablemente, haría que el MP4-28 se estancara antes. Si a ese atrevimiento se le añade la brillantez de sus técnicos a la hora de evolucionar el bólido a lo largo de la temporada, la ecuación restante permite concluir que McLaren irá ganando fuerza con el paso de las semanas. “Estamos muy contentos, ha sido un buen invierno”, sostenía el sábado Jenson Button, que el día siguiente firmó el tercer mejor giro. “De todas formas, no quiero decir dónde estamos respecto a los demás, simplemente porque es imposible saberlo en este momento. Si tuviera que describir esta pretemporada, diría que ha sido satisfactoria”, zanjó el campeón del 2009.

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