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Baloncesto

Los árbitros deslucen una final histórica (93-94)

Segunda Copa ACB consecutiva para el cuadro blaugrana

Foto; ACB


Copa ACB-Final

Real Madrid93
Barcelona94
Ficha técnica
Real Madrid (16+19+25+17+16): Causeur (14), Randolph (16), Campazzo (19), Ayón (12) y Deck (2) -equipo inicial-, Rudy (5), Llull (13), Reyes (2), Carroll (5), Tavares (2) y Taylor (3).

Barcelona Lassa (20+15+11+31+17): Pangos (10), Ribas (2), Singleton (4), Claver (15) y Tomic (14) -equipo inicial-, Seraphin (6), Hanga (2), Heurtel (22), Oriola (7) y Kuric (12).

Árbitros: Juan C. García, Miguel A. Pérez y Bejamín Jiménez. Adam Hanga fue eliminado por cinco personales (m.41).

Incidencias: Final de la Copa del Rey disputada en el Palacio de Deportes (WiZink Center) de Madrid ante 13.468 espectadores. Algunos de los actores de la película "Campeones" entregaron las réplicas del trofeo a los jugadores del Barcelona.
Una esperpéntica actuación arbitral tomó protagonismo en una final muy igualada que acabó llevándose el Barcelona en una canasta que jamás debió subir al marcador y que olía a compensación por la jugada anterior en la que los árbitros no decretaron una falta clara sobre Singleton.

Arrancaba el partido muy igualado, con un Barcelona que defendía muy bien el juego interior del Madrid, obligándoles a tirar de tres y manteniendo pequeñas ventajas en el marcador en este primer cuarto. A los blancos se le atragantaba la defensa blaugrana, que empezaban a llevar el partido a su terreno.

El segundo cuarto iba a ser el de la pequeña reacción madridista, que a pesar de seguir negados desde el triple, metían ritmo al choque. Heurtel y Kuric mantenían al Barça Lassa en el encuentro, donde se llegaba con empate a 35 al descanso.

Llegábamos al ecuador del partido con la máxima igualdad y con las espadas en todo lo alto, con todo por disputarse. Ayón y Heurtel estaban llevando el peso de ambos equipos.

En el tercer cuarto el Madrid iba a ser un ciclón desde el arranque, con un Causeur imperial que empezaba a estirar el marcador en favor de los blancos. A la fiesta se unían Randolph, Campazzo y Ayón, que iban a poner hasta 19 puntos arriba a los de Pablo Laso. Los cambios de Laso hacían que la cadena blanca se saliera y el Barcelona amagara con meterse de nuevo en el partido al final del cuarto.

El último cuarto llegaba con tres minutos sublimes del Barcelona, que daban la vuelta al marcador con la segunda unidad de los blancos, con un Llull acelerado y un Reyes que demostró que ya no está para partidos grandes. Para más inri, en pleno apogeo culé, caía lesionado Rudy. El Barcelona estaba de subida y los madridistas de bajón, pero tiraron de corazón y salvaron el primer matchball empatando sobre la bocina con una penetración de Llull, con la que llegábamos a la prórroga.

En el tiempo extra, la igualdad iba a ser predominante, el miedo a perder hacía que muchos puntos llegaran desde la línea de tiros libres, pero algún error en el lanzamiento madridista, ponían en clara ventaja a los blaugranas. Pero el Madrid siguió luchando y llegó a ponerse por delante en el marcador tras un dos más uno de Carroll después de que los árbitros no pitaran una clarísima falta de Randoph sobre Singleton cuando este encaraba el aro. Pero cuando los árbitros lo tenían difícil para superarse, lo hicieron, pitando (tras revisar) un supuesto tapón ilegal de Anthony Randolph sobre Tomic.

En definitiva, un partido de baloncesto de los que hacen afición que estropearon unos colegiados que no estuvieron a la altura de las circunstancias.

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