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Opinión

El renacer de Héctor Hernández

El lateral se ha ganado la confianza de Oltra a base de buenas actuaciones

Foto:  Manoj Daswani
Tras una primera vuelta condenado a la suplencia, que situó a Héctor Hernández como uno de los futbolistas señalados para abandonar el Tenerife en el mercado invernal, el lateral izquierdo ha conseguido ganarse un puesto de titular y el cariño de la afición tras tres jornadas rindiendo a gran nivel.

El deporte es un juego caprichoso. Sujeto a normas no escritas, a azares imprevistos, a las consecuencias de decisiones propias y externas. El pasado verano, procedente de la Real Sociedad, arribó al Tenerife el lateral izquierdo Héctor Hernández. Con un bagaje de más de treinta partidos en Primera División, y pese a disputar tan solo un encuentro la campaña anterior ―enrolado como cedido en las filas del Deportivo Alavés―, el futbolista nacido en Valladolid parecía destinado a ser el dueño del flanco zurdo de la zaga chicharrera.

Sin embargo, el anterior técnico, Joseba Etxeberría, se decantó por la mayor corpulencia física del otro lateral izquierdo del equipo, Samuel Camille, lo que unido al mal partido que el ex txuri urdin realizó en Mallorca, lo condenó a una suplencia que no se vio revocada con la llegada de José Luis Oltra.   

Con todas las puertas de salida abiertas, y la firme decisión, tanto de Víctor Moreno como de Oltra, de incorporar a un nuevo lateral izquierdo, su futuro parecía lejos de la isla. Pero Héctor, resuelto a cumplir con las expectativas creadas con su fichaje, no se cansó de repetir que su intención era ganarse un puesto en el equipo. Y pese a las suspicacias generalizadas, le llegó la oportunidad, a consecuencia de la lesión de Camille, en el partido frente al Nástic de Tarragona correspondiente a la jornada 22. 

Tan solo tres fechas después, y después de sendas grandes actuaciones, rubricadas con un excelente partido el pasado sábado en Riazor, ha conseguido ganarse no solo una titularidad que nadie debería discutirle, sino el cariño de una afición que siempre premia el esfuerzo y la valentía. Porque lo que ha hecho Héctor Hernández este último mes no es solo un ejemplo de buen fútbol, sino también una demostración de perseverancia, de amor propio y de respeto a la entidad que le paga y al deporte que practica.

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