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El Barça pasea con orgullo su Liga

Los jugadores y los técnicos del Barça querían celebrar un título que solo ellos saben cuánto les ha costado ganar y el club obró en consecuencia. Cumpliendo con la tradición, el equipo se subió en un autocar turístico y recorrió las calles de Barcelona durante más de dos horas y media, compartiendo su felicidad con miles de personas —unas 500.000, según la Guardia Urbana— por un recorrido inédito, que empezó en el puerto de Barcelona y por una vez no terminó en el Camp Nou, sino en la plaza del Doctor Ignasi Barraquer, en el barrio de Sarrià. El recorrido no fue la única novedad de la cabalgata de ayer; por vez primera las chicas del equipo femenino de fútbol festejaron también el título de Liga, brillantemente ganado en San Mamés. También hubo cañones de confeti distribuidos por las calles y banderas repartidas por el recorrido.

La afición no falló, aunque había algunas dudas de la respuesta de la hinchada después de que el sábado por la noche la celebración en Canaletas fuera de las menos participativas que se recuerdan. A la hora de la verdad, miles de seguidores les brindaron su gratitud a los futbolistas y al cuerpo técnico por la Liga, la número 22 en la historia del club. El trofeo, adornado durante buena parte del trayecto por una bandera chilena que le puso Alexis, presidía el autocar de los campeones en el que a medida que avanzaba se desbordaba la euforia.

Como de costumbre, se vieron muchos gorros durante la cabalgata. Alves buscó y encontró un sombrero de los mossos, todo un clásico, que alternó con uno azulgrana de bufón; Song se puso uno de la Guardia Urbana, el Guaje Villa viajó con uno tipo dragón y a Bartra, joven pero con cierta experiencia, se le vio con un casco de romano, a saber por qué.

Especialmente activos, claro, se vio a los jugadores que por vez primera vivían una experiencia semejante —Alba, Alexis o Song, que no paró de bailar—, pero no les fueron a la zaga los más jóvenes, liderados por Thiago. Entre los veteranos brillaron un animado Xavi; Mascherano, que estaba en todos los fregados; Alves, más activo sobre el autocar que en el Manzanares y por encima de todos el capitán Puyol, que se convirtió en el alma de la fiesta y acabó lanzando sus calcetines a la afición, bien arropado por Piqué y Valdés. Messi, mientras, estuvo comedido y a la altura del passeig de Gracia, a mitad de recorrido, buscó asiento. Cuando cobró resuello, se reactivó con una bandera azulgrana colgada del cuello. Feliz, lo que se dice feliz, estaba Fábregas, otro debutante, y Abidal apareció mucho

Más comedidos, claro, los miembros del cuerpo técnico, en especial Tito Vilanova, que llegó al autocar con una bufanda al cuello y la cambió muy pronto por una bandera. Flanqueado por Juanjo Brau, fisioterapeuta, y por su amigo y mano derecha Jordi Roura, también con la bandera al cuello, a Tito se le vio emocionado al ser felicitado por Aureli Altimira, o por Paco Seirul.lo, seguramente el más experto de todos en estos festejos, con permiso de los utilleros, Josep María Corbella y Antonio Ibarz.

A las nueve en punto, el bus turístico de los campeones llegó a la plaza del Doctor Ignasi Barraquer, en el mismo sitio donde el 13 de enero de 1991 miembros de los Boixos Nois asesinaron a puñaladas a Frederic Rouquier, seguidor del Espanyol, a la salida de un partido en Sarrià contra el Sporting. Los jugadores y el cuerpo técnico del primer equipo cambiaron de autocar. La rúa había terminado. El domingo, en el Camp Nou, después del partido contra el Valladolid, el equipo ofrecerá la Liga al Camp Nou.

Periodista deportivo

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