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Bélgica 3-2 Japón: Chadli liquida el sueño japonés en el último suspiro

El combinado belga echa del campeonato a Japón en un partido vibrante que se llevaron los de Roberto Martínez con una remontada in extremis

Chadli celebra con Lukaku y Meunier la agónica victoria de Bélgica ante Japón | EFE

Rusia 2018-Octavos de Final

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Ficha técnica
Bélgica: Courtois, Alderweireld, Kompany, Vertonghen, Meunier, Witsel, Carrasco (Chadli, m.65), De Bruyne, Hazard, Mertens (Fellaini, m.65) y Lukaku.

Japón: Kawashima, Sakai, Nagatomo, Shoji, Yoshida, Haraguchi (Honda, m.81), Hasebe, Inui, Shinji Kagawa, Shibasaki (Yamaguchi, m.81) y Osako.

Goles: 0-1, m.48: Haraguchi; 0-2, m.52: Inui; 1-2, m.70: Vertonghen; 2-2, m.75: Fellaini; 3-2, m.94: Chadli.

Árbitro: Malang Diedhiou (SEN). Mostró tarjeta amarilla a Shibasaki (m.39) de Japón.

Incidencias: Partido correspondiente a los octavos de final del Campeonato del Mundo de Rusia 2018 disputado en el estadio Rostov Arena de Rostov on Don ante unos 41.600 espectadores.
Bélgica y la épica se han encontrado en el Rostov Arena de Rusia. El combinado belga logró en la última jugada del duelo el billete a los cuartos de final en un encuentro majestuoso. De los que hay que grabar y recuperar de vez en cuando. Chadli terminó con la gesta japonesa en un contragolpe que heló las ambiciones de los de Nishino. En el último suspiro, el sueño japonés fue liquidado de la forma más cruel. 

Roberto Martínez salió con su once de gala. De Bruyne en el medio para jugar la pelota, Hazard ante el reto de resquebrajar constantemente la zaga nipona y Lukaku en punta de ataque en busca del gol. Indiscutiblemente favoritos, los Diablos Rojos no lo tuvieron nada fácil y se vieron obligados a protagonizar una remontada complicada

Kagawa necesitó 56 segundos de partido para poner en aprietos a los belgas. Era el primer aviso. Los de Nishino estaban dispuestos a romper el maleficio y pasar por primera vez en su historia a cuartos en un Mundial. Superado el ecuador del primer acto, Bélgica despertó. Lukaku recibió un balón excepcional de Mertens, pero al hombre gol belga le faltó una pizca de agilidad y no pudo sacar provecho de la situación. Inmediatamente después, Hazard y Kompany volvieron a incomodar a Kawashima. Japón intentó rencontrarse con el esférico para poner fin al dominio belga que estaban resistiendo en el tramo final de la primera mitad. Inui con un cabezazo peligroso y Osako, mediante un remate forzado que casi se cuela entre las piernas de Courtois, forzaron una tregua justo antes del descanso. 

Japón iba a lograr adelantarse en el marcador nada más comenzar el segundo tiempo. Haraguchi finalizó una contra que Shibasaki leyó a la perfección con un tiro cruzado que superó la estirada de Courtois. Bélgica replicó de inmediato por medio de Hazard, que se topó con la madera. La ambición de los japoneses no terminó con el tanto de Haraguchi. Inui recibió el balón en la frontal y con un derechazo soberbio anotó el segundo. Qué bien se lo van pasar los aficionados del Betis la próxima temporada con el futbolista nipón en sus filas. Magistral Inui. El partido había enloquecido. 

El combinado belga, que acumulaba 22 partidos sin perder y llegaba al encuentro presumiendo de haber conseguido un pleno de victorias en Rusia, estaba al borde del precipicio. Lukaku tuvo una gran ocasión para recortar distancias, pero su cabezazo se marchó ligeramente desviado. No era el día del delantero de Amberes y el 0-2 seguía impertérrito en el electrónico.

Japón quería marcar un antes y un después en su trayectoria en los Mundiales. Bélgica, otra de las selecciones que opositaban al campeonato, estaba sucumbiendo ante los designios de un equipo inferior. Pero los belgas no se iban a dar por vencidos. Roberto Martínez no se lo podía creer y decidió introducir a Fellaini en el partido para que este liderara la remontada de los Diablos Rojos. Dicho y hecho, Fellaini tomó las riendas de su equipo y Japón vio como en pocos minutos la renta conseguida se desvanecía

Vertonghen tocó un balón en el área con la testa que terminó en el fondo de la red. Ni Kawashima ni la defensa nipona se podían explicar la trayectoria bombeada del balón cabeceado por el defensa del Tottenham. El remate no llevaba potencia, pero terminó entrando. El partido se ponía precioso. A Bélgica le quedaban veinte minutos para lograr la igualada, pero tan solo necesitó cuatro. Fellaini remató un centro preciso de Hazard y devolvía las tablas al marcador. La parroquia belga estallaba de júbilo en las gradas del Rostov Arena. Ahora era Nishino quien no se podía creer lo que estaba viendo. 

El cuadro japonés se levantó del duro revés y volvió a la carga. Honda, que entró por Shibasaki, obligó a intervenir a Kompany en una jugada prometedora. En la recta final del tiempo reglamentario, Kawashima salvó a su equipo con una doble intervención majestuosa que dejó a Chadli y Lukaku con la miel en los labios. Y Courtois hizo lo propio con un par de acciones providenciales. 

Cuando el partido se encaminaba ya a la prórroga, un contragolpe belga vertiginoso sentenció a Japón en el descuento. De Bruyne y Meunier se encontraron y brindaron un balón delicioso a Chadli que no falló y batió a Kawashima. Era el minuto 94 de encuentro. Ya no habría tiempo para más. Bélgica daba la vuelta al 0-2 de desventaja. Una remontada memorable en un partidazo. 

Bélgica se medirá a Brasil en unos cuartos de final que se avecinan extraordinarios. Japón termina su aventura, pero se marcha con la cabeza muy alta. El futbol no para, el show continúa. El Mundial sigue al rojo vivo.

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