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Barcelona 3-1 Rayo: El Barcelona remonta y mantiene las distancias

El equipo azulgrana cumple el támite y gana con goles de Piqué, Messi y Suárez

Foto: FC Barcelona


LaLiga Santander-Jornada 27

Barcelona3
Rayo1
Ficha técnica
FC BarcelonaTer Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Alba; Busquets (Malcom, min.85), Arthur (Dembélé, min.46), Arturo Vidal; Coutinho (Rakitic, min.80), Messi y Luis Suárez.

Rayo VallecanoDimitrievski; Advíncula, Velázquez, Amat (Pozo, min.69), Gálvez, Alex Moreno; Imbula, Comesaña, Bebé, Álvaro (Embarba, min.80); y De Tomás.

Goles: 0-1, min.25: Raúl de Tomás. 1-1, min.39: Piqué. 2-1, min.51: Messi, de penalti. 3-1, min.82: Suárez.

Árbitro: Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a Sergio Busquets (min.80).

Incidencias: 74.158 espectadores en el Camp Nou
Llegaba uno de esos partidos que cualquier entrenador suprimiría del calendario. Lobo con piel de cordero, una trampa colocada estratégicamente entre grandes enfrentamientos, mientras de fondo comienza a oírse la composición de Tony Britten. Siempre cuesta rendir cuando tienes la cabeza en otras historias y, todavía más, cuando vienes de una semana de ensueño y con la sensación de haber hecho los deberes. Liquidar al Real Madrid en Copa y reducir al máximo sus posibilidades ligueras son motivos suficientes para desconectar mentalmente, aunque sea de manera involuntaria.

El Rayo visitaba el Camp Nou con la urgencia de terminar con la racha de encuentros sin puntuar – sumaba cinco consecutivos – y sus esperanzas se centraban en Raúl de Tomás, máximo goleador de los franjirrojos con diez tantos. Los locales oteaban al Olympique de Lyon en el horizonte y, aun así, pelearon con prácticamente todo el arsenal. Ernesto Valverde, enemigo de las rotaciones, decidió que ya tuvo bastante con los experimentos coperos en el Ciudad de Valencia y en el Sánchez Pizjuán, ambos sin premio, y alineó a la mayoría de habituales. Luis Suárez confesó que la temporada pasada, antes del choque decisivo de Roma, podía haber descansado ante el Leganés; esta tarde seguía en el once y Boateng en la grada.

Los visitantes comenzaron hundidos en su campo, dificultados por la presión alta de los azulgranas. Sin crear oportunidades manifiestas, el Barcelona domaba el balón y profundizaba aprovechando la velocidad de Semedo y Alba por los costados, usando a Messi como principal filtrador de pelotas. El argentino protagonizó la primera llegada con un remate de cabeza e instantes después asistió a Coutinho, débil en el tiro. Todo lo contrario que el ariete rayista, efectivo a la hora de hacerse el espacio frente a Piqué y Semedo, y letal en el zarpazo que adelantó a los madrileños. El guion marchaba a la perfección para los guerreros de Míchel, empujados a encerrarse todavía más con el tanto, pero Messi no estaba para tonterías. Asustó con un disparo arriba y asistió a Piqué, aprovechando una falta lateral, para que cabeceara el centro melódico y firmara el empate. Los aficionados todavía pudieron disfrutar de una jugada fantasiosa del rosarino y comenzaron a imaginar las diabluras que haría el cohete francés, que iniciaba el calentamiento al filo del descanso y sustituyó a Arthur, con menos presencia de la que nos tiene acostumbrados.

Semedo, que continuó igual de participativo que en la primera mitad, anduvo listo amagando con el centro y provocando su derribo en el interior del área a los cinco minutos de la reanudación. Desde los once metros y engañando a Drimitievski, Messi dio la vuelta al marcador. El Barcelona creció y se adueñó del esférico, con pausa y paciencia intentó encontrar un rasguño en el muro visitante. Coutinho, que salió ovacionado pese a seguir lejos de su mejor versión, cedió para el de siempre, que con su pierna menos buena obligó a estirarse al guardameta macedonio. Ese mismo trabajo le ahorró Álex Moreno en una falta que se colaba, situado cerca del palo y valiente sacando el chute con la cabeza. Los locales erraban en los últimos metros y no atinaban en las decisiones finales. El uruguayo, que sumó otro partido completo, acertó por fin y, tras un centro raso de Dembélé, combinó veloz con Rakitic y sentenció a portería vacía. La novedad fueron los minutos que tuvo Malcom, quien parecía desterrado del cuadro de juego.

Los tres puntos se quedan en Barcelona que, ahora sí, focaliza la mirada en la vuelta de los octavos de final de la Champions League, satisfecho con el triunfo liguero, pero veremos si demasiado agotado para evitar que haya más sorpresas en una ronda que está siendo desconcertante.

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