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Fútbol

Balotelli enfría la mejora de Brasil

Un Balotelli maduro, sin extravagancias ni detalles superfluos, sometió a Julio César a una ensalada de tiros. A todos respondió el meta brasileño menos a uno: un disparo desde fuera del área. El delantero del Milan sofocó las ilusiones de la canarinha en la primera parte. Neymar demostró su pericia para dirigir las contras, aunque le faltó el peso de Balotelli. A escasos tres meses de la Copa Confederaciones y con nueve títulos Mundiales sobre el césped del Stàde de Ginebra, salió un partido sin ataduras: las delanteras muy por encima de las defensas. Debutó Diego Costa con Brasil, a los 24 años, y De Rossi se lesionó en el muslo.

“No perdamos la pelota”, gritaron desde el banquillo italiano. Y los azzurri trataron de seguir al pie de la letra los consejos de su entrenador, Cesare Prandelli, tan respetuoso siempre con el balón. Pero sus ataques, trazados por Pirlo y Giaccherini, morían en las manos de Julio César. El portero del Queens Park Rangers, venido a menos en los últimos años, recuperó las sensaciones de sus mejores tiempos.

Postergado al puesto número 18 del escalafón mundial, Brasil necesitaba un golpe de moral y lo tuvo en la primera parte, acompañado por la fortuna en el rechace de Bonucci. El central italiano prolongó hacia el segundo palo un centro de Filipe Luis. Allí estaba Fred. El delantero del Fluminense solo hubo de empalar con el interior. Italia siguió atacando, con el inconveniente, tan poco italiano, de dejar espacios a su espalda. En ese terreno, Neymar es una eminencia. La estrella del Santos atacó la corona del área azzurra y entregó con la zurda a Oscar. El media punta del Chelsea remató con el exterior de la diestra, casi de puntera, raso y pegado al palo de Buffon.

Dani Alves fue el más activo en la canarinha, con absoluta libertad por parte de Scolari para sumarse al ataque. Mucho más constreñido estuvo Filipe Luiz, tal vez porque ya por su lado arrancaba Hulk con esa cabalgada de búfalo. Demasiado impetuoso, a veces, dejándose atrás otro perfecto pase de Neymar. Este no mezcló bien ni con Fred ni con Hulk. No están a su altura.

Italia comenzó la segunda parte con una delantera multicultural: un descendiente de ghaneses criado en Brescia, Balotelli, y otro de egipcios con nacionalidad venezolana, El Shaarawy. El mestizaje surtió efecto y la joven pareja descuadró con su movilidad a una zaga envarada con Dante y David Luiz. De una combinación entre ambos salió el córner de primer tanto azzurro. Lo remató De Rossi, de primeras, desde el punto de penalti, tapado por un bosque de defendores. Italia se sintió liberada del infortunio, favorecida por un pase atrás errado de Oscar. Cayó a los pies de Balotelli, el peor enemigo. El punta del Milan oteó el horizonte y, como sus compañeros estaban más retrasados, probó un pelotazo desde 25 metros. El gol entró por la escuadra izquierda de Julio Cesar. Italia estaba desmelenada. Scolari reaccionó con sus primeros cambios. Castigó a Oscar con la entrada de Kaka. E hizo debutar a Diego Costa, que apenas intervino, frío en una cita muy alegre. Era el día de Balotelli.

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