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“Aquí no se señala a nadie, los culpables somos todos”

Cuatro partidos malos, tres derrotas, una eliminación de la Copa y muchos fantasmas. Anda el Barcelona de análisis y profundas reflexiones, asumiendo culpas ya sea por el mal juego y los malos resultados, como por la mala gestión de temas delicados como la reaparición de bengalas en el Camp Nou o la decisión de pedir la ejecución de una sentencia que podría arruinar al equipo del expresidente Joan Laporta y a él mismo. Si el lunes les tocó al presidente Sandro Rosell o a hombres como Iniesta o Busquets, ayer fue el turno de Javier Mascherano.

Son días de discursos sesudos y nadie mejor para salir a la palestra que el Jefecito, el único futbolista que ha salido aplaudido de la sala de prensa de la ciudad deportiva. El medio habló de la ausencia del entrenador, Tito Vilanova, tratado de su enfermedad en Nueva York, asumió responsabilidades y pidió un paso al frente. “Escuché al presidente y coincido en que tras el primer impacto de la noticia de Tito, uno va cayendo con el tiempo. Este equipo hace rato que arrastra muchas cosas de esta situación y en algún momento se acaba sintiendo”, argumentó.

Y prosiguió: “Se nos enfermó el jefe, que no está de vacaciones en Nueva York; nadie más que él querría estar aquí”, apuntaba, precisamente el día que se vio a Tito en un partido de Rafa Nadal. Aunque no quería excusar a la plantilla, al contrario, ni culpabilizar al sustituto, Jordi Roura: “No significa que porque Tito no esté hayamos empezado a perder por eso. Se pierde como el pasado febrero también perdíamos. Jordi tuvo la personalidad y valentía para hacerse cargo de algo que se tuvo que dar así. El grupo siente admiración por él”, dijo. Y añadió: “Aquí no se señala a nadie con el dedo, los culpables somos todos”.

Recuperar la confianza

Mascherano, además, no cree que sea justo el juicio al equipo por cuatro malos partidos, ni razonables las dudas sobre la filosofía de juego: “Tenemos que volver a los cimientos, a recuperar esa confianza que nos llevó a conseguir tantas cosas. Todos tenemos que dar un poco más”. Y pidió paciencia: “El éxito te deforma, como decía un entrenador mío, te hace sentir más importante de lo que eres. Es más fácil analizar los últimos 15 días que los últimos cinco años: si alguien tiene dudas del sistema, que repase los últimos cinco años”.

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